Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (12 de 12)

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[Continuamos con el doceavo de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 12 La atencio?n a los de alta capacidad es razonable, pero debe posponerse hasta que otras necesidades mucho ma?s importantes del sistema educativo este?n cubiertas

¿Quie?n y co?mo se determina que? necesidades son mucho ma?s importantes? ¿Es acaso una cuestio?n baladi? el que muchas personas con capacidad para ser buenos o grandes mu?sicos, investigadores, escritores, etc. corran el riesgo de perderse? O aunque no se llegue a niveles de excelencia que conviertan a las personas en populares, ¿puede una escuela moderna ignorar las demandas individuales de desarrollo centra?ndose en un esquema educativo eminentemente grupal?

Planteadas las cosas de modo tan extremo muchos pueden pensar que la escuela ya tiende a la atencio?n individualizada en la medida de sus recursos. Aunque esto fuese asi?, lo que es bastante dudoso, queda por resolver el problema crucial: la adaptacio?n de los programas, el desarrollo de otros nuevos que cubran las expectativas de los ma?s capaces.

La experiencia acumulada en muchos pai?ses muestra fehacientemente que atender la educacio?n de las personas de alta habilidad supone una mejora de la escuela en su conjunto, por lo que no so?lo no debe esperarse a que otras necesidades este?n cubiertas -cosa que nunca se lograra? de modo satisfactorio-, sino que la atencio?n de este tipo de alumnos es prioritaria y no debe enfrentarse a otras necesidades. Generalmente quienes razonan asi? suelen ser claros detractores de la atencio?n a la diversidad, aunque quiza? toleran mejor la atencio?n a los alumnos que presentan deficiencias.

Por tanto, este modo de razonar es un poco diale?ctico y, sobre todo, equivocado. Ya sen?alamos pa?ginas atra?s que la escuela debe tender a la individualizacio?n de la ensen?anza, porque es el modo de adaptarse a las necesidades particulares de cada alumno. Esto es aplicable a todos los alumnos independientemente de su capacidad.

Podri?amos plantear la cuestio?n de otro modo. Lo que debe procurarse es un sistema educativo de calidad, y no es posible hablar de calidad sin individualizacio?n, sin respuestas diferenciadas para cada alumno.

Si se promueve una escuela de este tipo se estara? beneficiando a todos los escolares, a los de alta capacidad y a todos los dema?s. Si tenemos en cuenta que los talentos cuyo desarrollo no se aborda corren el riesgo de perderse, la importancia de planificar acciones educativas encaminadas a su desarrollo es patente.

La atencio?n a los de alta capacidad no es opcional en ningu?n sistema educativo. Es cierto que deben utilizarse los recursos disponibles para muchas necesidades, pero no lo es menos que la atencio?n a la superdotacio?n es ineludible en una sociedad moderna. Los pai?ses que no atienden a los de alta capacidad desperdician un gran capital social.

Esperamos haber planteado un suficiente nu?mero de aspectos controvertidos que inciten a la reflexio?n, incluso al debate entre los profesionales de la educacio?n. Sobre todo de aque?llos que, al final, tienen en sus aulas la posibilidad de hacer fructificar o bien malograr los talentos que les son confiados.

No olvidemos que los nin?os de alta capacidad esta?n ahi?, y seguira?n estando, los identifiquemos o no, los reconozcamos o no. Lo que importa es que no arruinemos sus posibilidades por abandono o negligencia, por comodidad o ignorancia. La tarea, desde luego, merece la pena.