Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (9 de 12)

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[Continuamos con el noveno de ésta serie de 12 Post acerca de los Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad, escrito por el reconocido especialista Javier Touron]…

MITO 9 Crear programas especiales para nin?os de alta capacidad, o trabajar de manera distinta con ellos es un error, puesto que estamos impidiendo que se desarrollen a un ritmo normal, el propio de su edad.

Cada sujeto necesita desarrollarse al ma?ximo de sus posibilidades, siempre teniendo en cuenta las caracteri?sticas que lo definen como una persona u?nica. No ofrecer esa oportunidad a las personas que sobresalen en un talento, seri?a lo mismo que nega?rsela a aquellos que, por algu?n motivo, tiene dificultades o problemas de aprendizaje.

Los principios de la psicologi?a del desarrollo ensen?an claramente lo equivocado de las normas ligadas a la edad. Si bien e?stas marcan un esta?ndar evolutivo general para los individuos, no constituyen una pauta determini?stica de co?mo se desarrollara?n todos los individuos. Esto es particularmente cierto en el caso de los sujetos de alta capacidad. Las normas ligadas a la edad, a las que estamos tan acostumbrados en los sistemas educativos centralizados, con un curri?culo nacional y una escuela fuertemente graduada, son de escaso o nulo intere?s para los de alta capacidad. Precisamente una de sus caracteri?sticas ma?s definitorias es que alteran todas las normas ligadas a la edad. Si no fuera asi?, muchos de los problemas que se esta?n planteando en estas pa?ginas estari?an resueltos.

La cuestio?n es que su desarrollo sigue pautas y ritmos diferentes a los del resto de los nin?os, y con frecuencia presentan conductas y competencias cognitivas y afectivas muy superiores a las que corresponden a su edad cronolo?gica. De aqui?, precisamente, muchos de los problemas que presentan en la relacio?n con sus compan?eros de edad, con los que les es difi?cil mantener una conversacio?n de intere?s mutuo; por eso nos referi?amos anteriormente a la necesidad de “compan?eros intelectuales” con los que puedan compartir preocupaciones e intereses, y que les ayuden a ver que hay otras personas como ellos mismos.

Por otro lado, no hay que perder de vista la importancia que tiene el ofrecer a estos nin?os otras posibilidades que vayan ma?s alla? de los propios contenidos escolares. Asi?, atender los intereses que puedan tener en otros campos contribuira? a aumentar su motivacio?n y el desarrollo de sus capacidades.

En suma, y volviendo al principio, el trabajar con ellos de modo distinto y con programas especiales no so?lo no impide su desarrollo, sino que favorece que se desarrollen con arreglo a sus particulares necesidades, aunque estas no coincidan, que no lo hara?n, con su edad cronolo?gica.