Mi peque tiene capacidades superiores, pero ¿qué escuela necesita?

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A continuación el primero, de una serie de artículos con la colaboración Especial de la Licenciada Nancy González, en donde se estarán abordando las diferentes opciones educativas para nuestros Locos Bajitos… No tiene desperdicio¡¡¡… ya estoy deseando leer la serie completa¡¡¡

Nos dicen que tenemos un vástago con aptitudes sobresalientes o con altas capacidades o con sobredotación y nos quedamos con la boca abierta. Ajá, ¿y luego? Cuando llegamos a la evaluación, es muy común que sea porque en la escuela ya nos dijeron que el niño está de flojo y no quiere escribir nada, que la niña es una platicona y no pone atención, que el chiquito de preescolar, sí, de preescolar es demasiado inquieto (¿pues cómo esperaban que fuera un niño de cuatro o cinco años?) y que “a lo mejor” tiene TDA/H. “Le sugerimos que lo lleve con el paidopsiquiatra, porque seguro necesita medicación”. Y que si no juega con sus compañeros en el recreo porque se la pasa embobado viendo a la nada, tiene un Trastorno del Espectro Autista, porque no es “normal” que esté solo.

Entre que la información a veces no está muy a la mano y que el sistema educativo tampoco pone mucho de su parte, madres y padres de familia se sienten entrampados porque no saben qué hacer o para dónde moverse y peor, cuando es la maestra de su hijo la que les “sugiere” que tiene un trastorno o que está mal educado y que hay que hacer algo con él. ¿Cómo dudar de esa santa mujer, pedagoga o de la psicóloga del colegio, si son especialistas en atención de niños?

Aclaro, no se trata de satanizar al cuerpo docente, primero, porque soy enemiga de las generalizaciones y después, porque es un hecho que hay miles de buenos maestros que nos echan la mano como pueden, a veces sin tener la menor idea de cómo apoyar a un niño o niña con capacidades superiores a la media (dejémoslo así, en otra ocasión explicaré los diferentes conceptos).

Entre todo este caos, las familias se preguntan si una escuela específica para niños con estas capacidades, es la única opción. La respuesta es no y se basa en el hecho de que todos los pequeños son diferentes y que sus capacidades vienen en todos los colores, tamaños, sabores, niveles, combinaciones, gustos, intereses y lo que se les ocurra. Esto significa que lo que está bien para unos, no está bien para otros y viceversa.

Por supuesto, si todos tuvieran acceso a una escuela especializada y ésta de verdad cubriera las necesidades de cada uno, sería genial, pero México es tan grande y somos tantos que no hemos llegado a eso (caso aparte son las que sólo sacan dinero vendiendo espejitos, pero a esas no merecen nuestra atención). Así que las familias necesitan conocer qué opciones tienen para la educación escolarizada de sus peques e incluso, para la no escolarizada.

Con este artículo empiezo una serie con la que me gustaría orientar a los padres y madres sobre los diferentes tipos de atención que existen en el sistema público y privado, explicando cada uno de los modelos que han probado ser efectivos específicamente para niños con capacidades superiores y también aquellos que por sus características cumplen con lo que algunos de nuestros chicos necesitan, en un ambiente totalmente inclusivo. Eso sí, cero publicidad.

Además de la aceleración, que tiene al menos unas 20 modalidades, las cuales se aplican mayormente en Estados Unidos, y la adaptación curricular o lo que la Secretaría de Educación Pública llama enriquecimiento, que bien aplicada también tiene muchas formas, están los modelos no tradicionales, como Montessori, Freinet, Reggio Emilia, Waldorf y otros, los cuales, en un sentido estricto, han mezclado varias pedagogías de abolengo en busca de un modelo que atienda a los niños de manera integral.

Entre esas pedagogías que les comento, la constructivista tiene su participación y muy importante, en la atención de niños con capacidades superiores, pues apoyada en una filosofía humanista y holística, podría responder muy bien a la estimulación de los peques, sin necesidad de llegar a otras ideologías que ahora se ven como innovadoras, pero que en realidad están basadas en la vieja escuela. Ya les explicaré más de esto en otras entregas.

Por cierto, aunque no quiera enojarme, a veces el sistema público me pone muy de malas, porque tiene varios años con un modelo basado en competencias, que si se aplicara bien y si todos los maestros estuvieran bien capacitados, sería excelente para la atención de nuestros niños y niñas en el aula, cumpliendo por completo con la educación inclusiva que tanto ha promovido la Unesco en todos los países afiliados a la ONU.

Sólo como probadita, les diré que los teóricos de este modelo insisten mucho en que no se enfoque la educación sólo en competencias técnicas, por ejemplo, las operaciones básicas, la comprensión lectora (aunque esto es lo que más le preocupa al sistema educativo gracias a las benditas pruebas PISA), o saberes meramente académicos, sino en la formación integral de los niños, desde la enseñanza de valores, actitudes éticas, el desarrollo social, hasta las áreas emocionales, que tan olvidadas están en las escuelas en general.

Por eso, las pedagogías como Montessori o Waldorf causan tanto revuelo de unos años para acá, porque su filosofía pone en el centro al estudiante y se enfoca en el desarrollo emocional, el cual tiene como consecuencia un buen desarrollo académico.

También hablaré un poco del nuevo Modelo Educativo en México, que bien mirado parece que podría ser muy eficiente en la atención de nuestros chicos, pero que por el momento está en vías de probar su eficacia, no por el modelo en sí, sino porque aún no sabemos si los docentes podrán o sabrán aplicarlo como está pensado. Digo, no es que sea mal pensada, pero es que han pasado tantos años desde que se implementó el Modelo por Competencias y muchos profesores todavía no tienen ni idea de qué hacer con él, que esperar que el nuevo modelo nos responda de inmediato como necesitamos, en un poco ingenuo.

Después de tanto rollo, papás y mamás, el mensaje es que sí hay opciones, a veces no son fáciles de encontrar, sí es cierto que la geografía a veces no ayuda y que en algunas ciudades o zonas es más complicado, pero al menos pondré mi granito de arena para que sepan qué buscar de acuerdo a las características específicas de sus peques.

Ahora estoy inmersa en este mundo trabajando con pequeños con capacidades superiores que no siempre son atendidos en la escuela como necesitan y también pasé por las mismas broncas que ustedes como madre, así que sé lo que se siente que de repente no te entiendan o que un maestro se te quede viendo con cara de ¿what?, cuando le explicas cómo funciona tu hija, tu hijo, aun cuando le llevas el informe de evaluación.

Por eso también sé que la información es poder y entre más sepamos, mejor búsqueda vamos a hacer. Yo lo hice, me pasé días enteros buscando en las escuelas, observando (en las que me dejaban) a los maestros, los métodos, las instalaciones, preguntando de todo, pero con los argumentos en la mano, segura de lo que mi hijo necesitaba. Quiero lo mismo para ustedes y para sus chiquillos, porque son ellos los que más nos importan.

Nancy González Gea
Vivo las altas capacidades en carne propia, con el enorme privilegio de ser madre de un joven extraordinario que me impulsó a investigar, estudiar y especializarme con los mejores. Tengo el honor de trabajar con y para niños extraordinarios que alimentan mi intelecto y mi espíritu. Ayudar es mi motivo principal y mi objetivo primario es nunca dejar de aprender.

Estos son los artículos que conforman esta Serie:

  1. Nutrir a nuestros niños a través de un constructivismo renovado
  2. Mi peque tiene capacidades superiores, pero ¿qué escuela necesita?
  3. Pedagogía Waldorf, entre lo ideal y lo místico
  4. ¿Es el Método Montessori como lo pintan?
  5. Todo cubierto con el método Reggio Emilia
  6. Las ventajas del método Freinet en el desarrollo de la inteligencia emocional
  7. Escuela en casa: libertad y compromiso con los niños sobresalientes
  8. Nuevo modelo educativo: el beneficio de la duda