Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (1 de 12)

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La atención a la diversidad y el respeto y apoyo a las diferencias individuales de los aprendices es una condición que debe estar presente en cualquier sistema educativo moderno. Durante largo tiempo se ha considerado como un desideratum de la escuela el alcanzar la personalización de la enseñanza y la educación. Sin embargo poco se ha hecho hasta el momento por atender a las demandas educativas de los alumnos más capaces, precisamente por considerar que sus condiciones personales les permitirían alcanzar un desarrollo personal satisfactorio por sí mismos. Otras veces son los mitos sobre la superdotación los que frenan el desarrollo de un campo de tan vital importancia para la sociedad. Se invoca el principio de igualdad de oportunidades, el elitismo, la excelencia, y tantos otros tópicos para justificar que la atención a las personas superdotadas es innecesaria. La investigación más reciente ha mostrado hasta la saciedad lo falso de estas concepciones, más producto de prejuicios que de un soporte teórico defendible.

Es fácil observar actualmente en Europa un claro movimiento a favor de la educación diferenciada y del desarrollo de programas específicos para estos niños. Buena prueba de ello es el esfuerzo que se ha venido realizando en los últimos años por diversas asociaciones de ámbito nacional e internacional, y el sinnúmero de congresos y reuniones científicas especificas llevadas a cabo sobre este particular. Sin embargo, para que la atención a las necesidades educativas que se derivan de las altas capacidades pueda llevarse a cabo de un modo satisfactorio en la escuela, y fuera de ella, es imprescindible abordar la formación de los profesores así como el asesoramiento a los padres. Al fin y al cabo, son éstos los que han de poner en práctica las propuestas que la investigación desarrolla. No obstante, para que los profesores puedan formarse adecuadamente es preciso que hagan un esfuerzo por superar algunos de los prejuicios que pudieran estar actuando como freno en su comprensión de este fenómeno que afecta a más alumnos de los que pudiera pensarse en un principio, al tiempo que es preciso que los padres reflexionen sobre su propia comprensión del fenómeno de la alta capacidad de sus hijos y ello les facilite llevar a cabo un diálogo constructivo con los profesores que los atienden.

Las páginas que siguen pretenden ser una ayuda en ese sentido. Plantearemos doce de los mitos más frecuentes en torno a la superdotación o alta capacidad como preferimos llamarla por razones que no trataremos aquí. Haremos algunas reflexiones sobre cada uno de ellos, sin entrar en tecnicismos que no serían propios del objetivo que nos hemos planteado para esta introducción. Existen excelentes obras en las que diversos autores han desarrollado desde esa perspectiva estos aspectos. Al final de estas páginas ofreceremos una selección que puede ser útil para aquéllos que deseen profundizar en este tema. Lo que se pretende ahora es que las consideraciones que van a realizarse sirvan a los lectores para analizar su postura al respecto, y determinar en qué grado sus actitudes pueden estar influidas por estos mitos y actúen en consecuencia.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de mitos? Los mitos y los estereotipos suelen ser una mezcla de las creencias populares y de lo que se dice ser vivido en la realidad de cada día, por lo que a menudo son difíciles de modificar una vez que han sido asumidos. Los mitos son prejuicios que impiden un adecuado análisis de la realidad y nos llevan a las personas a actuar de un modo prefigurado y poco reflexivo, por lo que nos impiden juzgar con rectitud y, por consiguiente, actuar con prudencia. Esperamos que las reflexiones que siguen nos permitan ganar en flexibilidad y apertura mental respecto a la problemática psicoeducativa de los niños de alta capacidad y de este modo les prestemos toda la ayuda de la que, como personas, son acreedores.

MITO 1 La alta capacidad es enteramente innata o, el mito contrario, la superdotación es principalmente un problema de trabajo duro

Detrás de estas posiciones están los bien conocidos postulados genetistas y ambientalistas, es decir, las teorías que conceden una exclusiva determinación genética a las capacidades humanas -todo es heredado y las que ponen todo el énfasis en el impacto del ambiente en el que los sujetos se desarrollan -todo es adquirido-. Actualmente, sin entrar en un análisis pormenorizado de esta cuestión, podemos afirmar que los expertos adoptan posturas intermedias, bien matizadas. Es decir, que aunque la genética ocupa un papel importante, no es menos cierto que el ambiente es fundamental para el desarrollo y despliegue de las capacidades potenciales del ser humano.

Si adoptásemos una posición puramente genetista, la educación estaría de más. Sería equivalente a decir que uno nace de alta capacidad o no. Se trataría de una cuestión de combinaciones aleatorias de pares de alelos. Si adoptamos una postura ambientalista, donde todo el desarrollo se fía al impacto de la sociedad, la familia, la escuela, etc., tendríamos que decir que todos podrían llegar a ser de alta capacidad si el ambiente fuese el adecuado. La simple observación cotidiana de nuestras aulas nos lleva a reconocer que si bien la educación es crucial en el desarrollo personal, no lo es menos que las limitaciones y capacidades personales ponen ciertos límites a nuestro nivel de logros, incluso en el mejor y más favorable de los ambientes.

Es fácil poner aquí algunos ejemplos sencillos que ilustren este punto. Supongamos una niña de corta edad con un talento natural (capacidad, habilidad, potencial, etc.) para la danza. Es posible, sólo posible, que con un gran maestro, un adecuado programa de enseñanza y una dosis personal de sacrificio y trabajo duro, llegue a destacar en este campo (el éxito es otra cuestión). Lo que es dudoso, digamos imposible, es que otra niña con un esquema corporal pobre, una visión espacial deficiente, una psicomotricidad torpe y una estructura física inadecuada, pueda -por mucho entusiasmo y entrenamiento que aporte- llegar a adquirir siquiera la mínima competencia para esta actividad.

Lo mismo se podría aplicar a cualquier deportista incipiente. Llegar a tiempo en la detección de las personas con facultades adecuadas para ofrecerles el programa más conveniente para su desarrollo es una necesidad. Pretender que las personas alcancen a rendimientos excepcionales sin tener condiciones para ello, es inútil. Un viejo aforismo clásico lo resume admirablemente: quod natura non dat Salmantica non praestat.

Lo que es importe es no tener que decir: “este chico o esta chica, atendidos a tiempo hubiesen sido grandes deportistas, o matemáticos, o físicos, o escritores”. Esto es lo que el sistema educativo y la sociedad no pueden permitirse.

En suma, no hay duda de que la biología juega un papel decisivo en el desarrollo de los talentos, pero esto no justifica –en ningún caso- la falta de un trabajo disciplinado, serio, intenso y riguroso, con el nivel de reto intelectual, físico, artístico, etc., adecuado a la competencia personal. Los niños de alta capacidad no dejan de serlo cuando trabajan duro y realizan una práctica continuada. Más bien es la alta capacidad con la que esos niños nacen la que les hace trabajar duro. Su motivación e incluso su práctica extensiva son el resultado de su talento, y no la causa.

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Javier Touron

Vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja-UNIR desde septiembre de 2015, soy Catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación y Doctor en Ciencias de la Educación y Ciencias Biológicas.Past-President del European Council for High Ability (2000-2004) y miembro del National Advisory Board del Center for Talented Youth (CTY) de la Universidad Johns Hopkins (2003-2011). Fundé y dirigí el centro para la atención educativa de alumnos de alta capacidad CTY España, International Charter Member del CTY de la Universidad Johns Hopkins (2001-2011).

Estos son los artículos que conforman esta Serie:

  1. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (1 de 12)
  2. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (2 de 12)
  3. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (3 de 12)
  4. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (4 de 12)
  5. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (5 de 12)
  6. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (6 de 12)
  7. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (7 de 12)
  8. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (8 de 12)
  9. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (9 de 12)
  10. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (10 de 12)
  11. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (11 de 12)
  12. Mitos y Realidades en torno a la Alta Capacidad (12 de 12)